Biografia - 2
Sobre la base de cuanto el mismo Kremmerz afirma, fue el mismo De Servis
quien inició al joven Ciro Formisano en los misterios de la Ciencia
Sagrada, reconociendo en él las peculiaridades estructurales de
un maestro de hermetismo, unidas a un gran espíritu humanitario,
tolerante y generoso.
Ciro Formisano obtuvo la licenciatura en Letras y después de una
breve experiencia como docente y más tarde como periodista, partió hacia
un misterioso viaje a Montevideo donde, según parece, tuvo contacto
con las culturas chamánicas de la América Latina.
No hay que excluir que detrás del viaje de Formisano estuviese el
propio De Servis (Izar), quien, protegido tras su anonimato, dirigía
los hilos de gran parte de la tradición hermética itálica
y neo-egipcia de aquel tiempo.
En 1897, con el seudónimo de Giuliano Kremmerz, Ciro Formisano empieza
la divulgación de los primeros elementos de magia natural y divina
a través de la revista “Il Mondo Secreto”. Al mismo
tiempo pone en marcha la SPHCI, vinculándola a la finalidad terapéutica
ejercida mediante la “medicina a distancia” para la salud de
los sufrientes. La “forma” y la “sustancia” que él
delineó para la Escuela han permanecido inalterables hasta hoy y
están reglamentadas en los 60 artículos de la “Pragmatica
Fondamentale della S.P.H.C.I. Fratellanza Terapeutica Magica di Miriam” (Pragmática
Fundamental de la S.P.H.C.I. Fraternidad Terapéutico Magica de Miriam).
Con su obra, Kremmerz sembró las bases para trasladar al Nuevo Milenio
la tradición iniciática. Tradición iniciática
a la que se le restituyó el arquetipo, oculto durante tiempo, de
la tradición mistérica unida a lo femenino. Sobre este arquetipo
Kremmerz modeló la Escuela, transfiriéndole las instrucciones
y prácticas idóneas para entrenar a los discípulos
en el ejercicio del bien desinteresado y a desarrollar en ellos sus potestades
latentes.
También es necesario decir que la obra divulgativa de Kremmerz encontró diversos
obstáculos, algunos de los cuales provenían de los mismos
ambientes esotéricos, anclados aún en una visión elitista
y conservadora de la sabiduría antigua y de su forma de transmisión.
Kremmerz prefirió no alimentar ciertas polémicas y abandonó Nápoles
para trasladarse primero a Ventimiglia, después a Camogli (dos localidades
de la Liguria) y finalmente establecerse en Beausoleil, en el Principado
de Mónaco, donde concluyó su vida terrena en 1930.
Notizie correlate
Terapeutica ermetica
Medicina tradizionale
dalle Lunazioni di Giuliano Kremmerz
Dagli archivi della S.P.H.C.I.:
notizie storiche, documenti e scritti inediti della tradizione kremmerziana.





